Humberto Maturana Romesín

El presente artículo surge desde una conversación reflexiva con el equipo de Matríztica a propósito de la pregunta que plantea un artículo aparecido en la BBC en el que se explica los últimos hallazgos experimentales en mecánica cuántica y las consecuencias epistemológicas que ello conlleva. Y en particular, lo relacionado con la noción de realidad (https://www.bbc.com/mundo/noticias-47491699) ¿existe la realidad? Nuestro enfoque para abordar dicha pregunta será diferente y tiene como fundamentos nuestra constitución como seres biológico-culturales. 

El observar

En estas reflexiones nuestro tema somos nosotros mismos, personas que en nuestro operar como observadores podemos preguntarnos por todo lo que nos sucede y hacemos en nuestro vivir y convivir. Ahora queremos contestar dos, que son: 1) ¿Qué hacemos cuando nos observamos a nosotros mismos?; y 2) ¿Qué estamos diciendo cuando decimos que algo es real o  nos preguntamos si nosotros somos reales

Para hacer lo que nos proponemos, queremos presentar primero los aspectos observacionales y operacionales de nuestro vivir y convivir que fundamentan la validez de todo lo que diremos. 

a) Somos seres vivos.

b) Como seres vivos somos sistemas moleculares, y todo lo propio del ámbito molecular (que va desde lo cuántico a lo cósmico) afecta o puede afectar nuestro vivir.

c) Como seres vivos nos producimos a nosotros mismos, y somos sistemas autopoiéticos moleculares. 

d) Como sistemas moleculares existimos como entes determinados en nuestra estructura, y todo lo que sucede en nosotros surge determinado por los cambios en nuestra hechura 

e) Los seres vivos son sistemas dinámicos que existimos en un continuo flujo de cambio estructural en torno a la continua conservación de nuestra autopoiesis molecular.

f) En tanto los seres vivos somos sistemas determinados en nuestra estructura, lo externo a nosotros que incida sobre nosotros, no especifica lo que nos sucede como resultado de dicho encuentro, solo desencadena en nosotros, cambios en nuestra hechura. 

g) Lo externo que incide sobre nosotros no nos dice nada de si mismo.

h) Los mundos que vivimos aparecen con lo que hacemos en los distintos ámbitos de coherencias sensoriales, operacionales y relacionales en la realización de nuestro vivir y convivir. 

i) Lo que llamamos leyes de la naturaleza son abstracciones de las coherencias de la realización espontánea de nuestro vivir cotidiano como sistemas autopoiéticos moleculares.  Aquí nombraremos tres: la primera que llamamos la Inercia Fundamental, dice: todo suceder continuará sucediendo hasta que otro suceder interfiera con su ocurrir; la segunda que llamamos la Existencia Operacionaldice: algo existe al aparecer con la operación de distinción que el observador realiza al distinguirla; y la tercera que llamamos de la Composición, dicecada vez que un conjunto de elementos se entrelazanu en su operar constituyendo una totalidad que aparece definida por la conservación de una configuración de relaciones entre sus componentes, surge un nuevo dominio operacional-relacional.  

Dado todo lo anterior como fundamento de nuestro vivir, ¿que es el observar? Cuando distintas personas hablan de lo realo de la realidad pueden estar hablando de cosas distintas, pero en todos los casos están apuntando a algún criterio de confiabilidad con el que sostienen que aquello de lo que hablan debe ser aceptado como universalmente válido porque existe con independencia de su operar como observadores al distinguirlo.  Pero, ¿podemos hablar de algo que existiría desde si mismo con independencia de lo que hacemos al distinguirlo? 

En el acto de observar la persona que observa se dispone a encontrarse con lo observado en un ámbito sensorial, operacional y relacional que supone es más amplio que aquel en que piensa que ocurre lo que observa. En nuestro presente cultural hemos descubierto desde nuestro observar y explicar, que como seres vivos humanos operamos como personas que existen como sistemas autopoiéticos moleculares, y que describen y explican lo que les sucede y hacen en su vivir cotidiano, con las coherencias  de lo que les sucede y hacen en su vivir cotidiano.  Y en este explicar nuestro operar y nuestro vivir como sistemas autopoiéticos moleculares también hemos descubierto que cuando aceptamos algo como válido lo hacemos porque encontramos que en lo que vivimos en el acto de observar se cumplen con ciertas condiciones que tratamos como criterios de validez, y que aceptamos sin cuestionar.  Más aún, nos damos cuenta también de que todo lo que distinguimos en nuestro observar y todo lo que ocurre en lo que hacemos, sucede en nuestro operar como observadores personas, y en las coherencias de nuestro de nuestro vivir cotidiano como aspectos de coordinaciones sensoriales-efectoras de la realización de nuestro vivir cotidiano.  Cuando Galileo construye su telescopio con lentes, lo hace en el ámbito de las coherencias sensoriales, operacionales y relacionales de la realización de su vivir cotidiano.  Al igual que él los físicos modernos al diseñar y construir un acelerador de protones, lo hacen operando en el ámbito de las coherencias sensoriales, operacionales y relacionales de su vivir cotidiano.  Los instrumentos que diseñamos no nos sacan de las coherencias de nuestro vivir cotidiano, solo amplían y diversifican nuestra sensorialidad y operacionalidad de modo que con ellos podemos hacer en el ámbito de nuestra existencia molecular algo que no podíamos hacer antes.  

Cuando Galileo distingue cráteres en la Luna y satélites alrededor de Júpiter, lo que hace es ampliar el ámbito de las coherencias sensoriales, operacionales y relacionales de la realización de su vivir como sistema autopoiético molecular en dimensiones del ámbito molecular que antes le eran inaccesibles.  En la sensorialidad de un astrónomo lo nuevo que distingue le es externo de la misma manera que lo son su cuchara o su telescopio; y tanto la cuchara como el telescopio aparecerán en su vivir sólo si ocurren en cada caso las coherencias sensoriales, operacionales y relacionales que realizan la operación de distinción con que cada uno aparece cuando él o ella los distingue en el ámbito adecuado para hacerlo en su vivir y convivir cotidiano. 

¿Existen la cuchara o el telescopio antes de que en nuestro operar como observadores en nuestro vivir cotidiano se den las condiciones que hacen posible que realicemos las operaciones de distinción con las que los haríamos aparecer?  Según nuestro operar como observadores en la realización de nuestro vivir cotidiano como sistemas autopoiéticos moleculares, la respuesta es NO. En nuestro operar como observadores en los distintos ámbitos del dominio de lo “molecular”, desde lo cuántico al cósmico, nos encontramos con que cada uno de ellos surge definido por distintas clases de coherencias sensoriales, operaciones y relacionales de nuestro vivir cotidiano.  que aparecen cuando operamos en ellos   

Lo importante en todo lo anterior está en darse cuenta de tres cosas: 1) que si aceptamos que lo que distinguimos (describimos o explicamos) en el ámbito molecular en que se realizan nuestro vivir cotidiano, no preexiste a su aparece con lo que hacemos al distinguirlo, no podemos desconocer que nosotros somos la fuente de todo lo que distinguimos que sucede en nuestro vivir como sistemas autopoiético moleculares; 2) que lo que queremos decir cuando decimos que algo es real, es que ese algo aparece en la realización de nuestro vivir cotidiano con la operación de distinción que lo hace aparecer en el ámbito de nuestra sensorialidad operacional; y 3)  que cuando afirmamos que lo que un observador dice es subjetivo, lo que queremos decir es que lo que él o ella dice no evoca las coherencias sensoriales y operacionales que nosotros pensamos que se deberían satisfacer cuando se dice que algo es real

Las coherencias sensoriales, operacionales y relacionales que aparecen en la realización del vivir y convivir cotidiano de un observador, varían según el ámbito de del espacio molecular en que se encuentra.  Así, por ejemplo, distinguimos los ámbitos de lo biológico, de la física clásica y de la física cuántica porque las configuraciones sensoriales, operacionales y relacionales que aparecen en la realización de nuestro vivir cotidiano al operar como observadores en cada uno de ellos son diferentes. Y no podemos deducir lo que sucede en cada uno de ellos desde lo que pasa en los otros, cuando aparecen en nuestro operar como observadores/ras.  Así lo biológico es distinto de lo físico, y  lo físico clásico es distinto de lo físico cuántico. 

Tal vez las únicas regularidades universales en el ámbito de nuestra existencia molecular sean: 1) la de la inercia fundamental; 2) la de la existencia operacional; y 3) la de la composición que genera nuevos dominios de existencia sensorial, operacional y relacional.  ·Esto significa: (1) que en cualquier espacio sensorial-operacional-relacional en que está ocurriendo un suceder, ese suceder seguirá ocurriendo a menos que otro ocurrir interfiera con él; (2) que todo lo que decimos que existe surge al existir con la operación de distinción con que lo distinguimos junto con su ámbito de existencia; y (3) que el nuevo espacio sensorial-operacional-relacional que surge como resultado de una composición, no es deducible del espacio sensorial-operacional-relacional de los componentes que se juntan.

En fin, todo lo anterior nos indica que los seres humanos en nuestro operar como observadores, somos el fundamento sensorial, operacional y relacional de todo lo que aparece en nuestro observar en nuestro acto de distinguirlo, incluyéndonos a nosotros, pues si no nos distinguimos no existimos … y si no existimos no nos distinguimos. 

. ¿Y la realidad, lo real, qué es?  Nosotros mismos con todo lo aparece con lo que nos sucede y hacemos en nuestro existir. Los conflictos en la convivencia humana no tienen que ver con la realidad o lo que es real o no, sino que con lo que aceptamos o no aceptamos como lo verdaderoen nuestro convivir … y coincidimos o no coincidimos en aceptar o no aceptar algo como verdadero según si queremos o no queremos coexistir y convivir.

El que una pelota sea o no la misma pelota para dos observadores, depende de lo que ellos acepten como lo mismo en el juego que juegan.  El que un fotón sea el mismo para todos los observadores en el experimento en física cuántica que comentamos en este artículo, dependerá de que aceptan ellos como lo mismo.  En último término, lo que nos ocupa en éstas reflexiones no es el tema de la realidadno realidad de lo que nos sucede en lo que hacemos en la realización de nuestro vivir cotidiano como sistemas autopoiéticos moleculares, sino que los criterios de verdad que adoptamos para aceptarla validez de lo que observamos en cualquier aspecto del ámbito molecular, desde lo cuántico a lo cósmico, en que nos encontremos realizando nuestro convivir como personas. 

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