Autores:

Humberto Maturana

Ximena Dávila

Resumen:

Vivimos una cultura centrada en relaciones de dominación y sometimiento. Estamos expuestos a altos niveles de exigencia en busca del éxito. Con asombro vemos cómo ha aumentado la violencia en colegios y universidades, sean públicos o privados. Violencia que se manifiesta tanto entre los jóvenes como en la relación con sus profesores. El uso de drogas ha penetrado el espacio del colegio, que antaño era “el espacio de seguridad para los niños y niñas” y, también, el universitario, que era “un espacio de investigación y creación” para la juventud. Son señales de que algo serio está dañando nuestra convivencia.

Reflexionemos seriamente: ¿qué estamos haciendo?, ¿cómo lo estamos haciendo? y ¿quiénes lo están haciendo? Al reflexionar podemos darnos cuenta de que estamos inmersos en un modo de hacer las cosas en esta cultura patriarcal-matriarcal generado desde la desconfianza y el control. Control que somete… sometimiento que exige obediencia… obediencia que genera miedo e inseguridades. Desde este trasfondo emocional surge la falta de respeto por uno mismo, por el otro y por la otra. Padres, profesores, Estado… intentamos desde este espacio de desconfianza hacer lo que hacemos y obtener lo que queremos con el control. El control es la dinámica relacional desde donde uno mismo, el otro y la otra surgen negados en sus capacidades y talentos, estrechando la mirada, la inteligencia y la creatividad, generando dependencia, desde donde no son posibles la autonomía y el respeto por sí mismo.

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